Aprenda la fórmula mágica dentro de ese clásico bote amarillo que nos puede llevar a crear desde el más elemental “monigote” hasta los más profundos mundos etéreos. Sugerencia: no hay más que harina y agua. No acepte imitaciones porque sólo hay un Play-Doh. ¿Te atreves a seguir jugando?

Fuente: Visual.ly / Wired